Chapter_012

Estamos cada vez mas cerca, ¡sólo faltan seis días!

Estamos celebrando el vigésimo aniversario de la publicación de Harry Potter y la Piedra Filosofal con posts diarios recordando cada uno de los capítulos del libro. Nuestra aventura termina el 26 de Junio, día donde se celebrará en todo el mundo el cumpleaños Nº20 de la saga que hechizó a jóvenes y adultos. ¿Nos acompañas?

Se acercaba la Navidad. Una mañana de mediados de diciembre Hogwarts se descubrió cubierto por dos metros de nieve. El lago estaba sólidamente congelado y los gemelos Weasley fueron castigados por hechizar varias bolas de nieve para que siguieran a Quirrell y lo golpearan en la parte de atrás de su turbante. Las pocas lechuzas que habían podido llegar a través del cielo tormentoso para dejar el correo tuvieron que quedar al cuidado de Hagrid hasta recuperarse, antes de volar otra vez.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

Harry, Ron y Hermione habían estado en la biblioteca todo este tiempo buscando datos sobre quién podría ser Nicolás Flamel. No habían podido conseguir ni el más mínimo detalle sobre él. Durante navidad, Hermione iría a pasar las fiestas con sus padres, mientras que Ron y Harry se quedarían en el castillo. Los padres de Ron se irían a visitar a su hermano Charlie a Rumania, mientras que Harry… bueno… Cualquier lugar era mejor que con sus tios.

Durante aquellos días de vacaciones, Harry y Ron se la pasaron jugando al ajedrez mágico. Una especie de ajedrez muggle donde las piezas se atacaban entre sí cuando una pieza llegaba a determinado casillero.

El día de Navidad, Harry se levantó y se sorprendió al ver regalos bajo el árbol: Hagrid le había enviado como regalo una flauta, sus tíos una moneda de cincuenta peniques, Hermione había enviado dulces y la madre de Ron le había tejido a él y a su amigo un sweater y un pastel.

Le quedaba el último. Harry lo cogió y notó que era muy ligero. Lo desenvolvió.

Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando. Ron bufó.

—Había oído hablar de esto —dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione—. Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.

—¿Qué es?

Harry cogió el género brillante y plateado. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.

—Es una capa invisible —dijo Ron, con una expresión de temor reverencial.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

Harry se puso la capa y ¡zas! Era invisible. Adjunto a la capa, habia un mensaje:

Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Utilízalo bien.

Una muy Feliz Navidad para ti.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

No tenia firma. ¿Quién le enviaría algo así?

El banquete de navidad fue de una magnitud que Harry jamás había visto en su vida. Comida por todos lados y un gran comedor totalmente decorado para la ocasión. Ese dia todos terminaron agotados, pero la pregunta sobre quién podría haberle enviado esa capa seguía resonando en su cabeza.

Esa misma noche, Harry sintió necesidad de probarla. No sabía qué era lo que quería hacer con ella sino hasta que atravesó el retrato de la Dama Gorda que daba acceso a la Sala Común de Gryffindor que lo descubrió: Quería ir a la Sección Prohibida de la biblioteca a buscar más información sobre Flamel. Y quería hacerlo solo.

Emprendió su viaje hasta llegar a la biblioteca. Estaba oscura y habían cientos de libros en la sección prohibida que podría investigar. Se decidió a tomar uno y, al abrirlo, un fuerte grito surgió de él e hizo eco en toda esa parte del castillo. Segundos después escuchó una voz vagamente familiar: Filch estaba buscando al estudiante fuera de la cama.

El chico se agachó, pasó por debajo del brazo de Filch y siguió por el pasillo, con los aullidos del libro resonando en sus oídos.

Se detuvo de pronto frente a unas armaduras. Había estado tan ocupado en escapar de la biblioteca que no había prestado atención al camino. Tal vez era porque estaba oscuro, pero no reconoció el lugar donde estaba. Había armaduras cerca de la cocina, eso lo sabía, pero debía de estar cinco pisos más arriba.

—Usted me pidió que le avisara directamente, profesor, si alguien andaba dando vueltas durante la noche, y alguien estuvo en la biblioteca, en la Sección Prohibida.

Harry sintió que se le iba la sangre de la cara. Filch debía de conocer un atajo para llegar a donde él estaba, porque el murmullo de su voz se acercaba cada vez más y, para su horror, el que le contestaba era Snape.

—¿La Sección Prohibida? Bueno, no pueden estar lejos, ya los atraparemos.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

Harry retrocedió lo más que pudo y cambió su camino para volver a la sala común, ya que los profesores estarían vigilando la entrada a la biblioteca por donde había ido antes. Abrió una puerta y se encontró en una sala que parecía en desuso. Pero había algo allí que parecía que lo habían dejado de paso: Un enorme espejo que llegaba hasta el techo y tenía marcos dorados con inscripciones.

Se acercó al espejo y notó que algo estaba ocurriendo en él.

Allí estaba él, reflejado, blanco y con mirada de miedo y allí, reflejados detrás de él, había al menos otros diez. Harry miró por encima del hombro, pero no había nadie allí. ¿O también eran todos invisibles? ¿Estaba en una habitación llena de gente invisible y la trampa del espejo era que los reflejaba, invisibles o no?

Miró otra vez al espejo. Una mujer, justo detrás de su reflejo, le sonreía y agitaba la mano. Harry levantó una mano y sintió el aire que pasaba. Si ella estaba realmente allí, debía de poder tocarla, sus reflejos estaban tan cerca… Pero sólo sintió aire: ella y los otros existían sólo en el espejo.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

Harry supo que aquella mujer era su madre. Al lado de él estaba su padre.

Erised

Permaneció en esa sala por mucho tiempo hasta que se decidió por volver, antes prometiéndole al espejo que volvería pronto. Al otro día, Harry le cuenta lo que vio a Ron. Y decide llevarlo hasta allí para que vea lo que descubrió. Y así fue.

A pesar de tener miedo de no poder encontrar otra vez la sala, pudo llegar. Paró a Ron frente al espejo y justo cuando estaba a punto de comenzar a decirle lo que estaba apareciendo, Ron le habló impresionado. Se veía a él como prefecto, levantando la copa de Quidditch y de la competencia de las casas.

Un súbito ruido los hizo volver a la realidad y emprendieron su regreso a la Sala Común de Gryffindor.

Los pensamientos inundaron la mente de Harry durante los días siguientes. Se rehusaba a ir con Hagrid, a jugar al ajedrez mágico… a pensar en otra cosa que no fuera en ese gran espejo.

La tercera noche que Harry fue a aquella sala encontró el camino más rápido. Volvió a verse en el espejo y allí estaban todos sus parientes. No pasó mucho tiempo hasta que escuchó otra voz detrás de él. Albus Dumbledore lo había descubierto. No estaba molesto.

— Es curioso lo miope que se puede volver uno al ser invisible — dijo Dumbledore, y Harry se sintió aliviado al ver que le sonreía —. Entonces — continuó Dumbledore, bajando del pupitre para sentarse en el suelo con Harry—, tú, como cientos antes que tú, has descubierto las delicias del espejo de Oesed.

[…]¿Puedes pensar qué es lo que nos muestra el espejo de Oesed a todos nosotros […] Nos muestra ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón. Para ti, que nunca conociste a tu familia, verlos rodeándote. Ronald Weasley, que siempre ha sido sobrepasado por sus hermanos, se ve solo y el mejor de todos ellos. Sin embargo, este espejo no nos dará conocimiento o verdad. Hay hombres que se han consumido ante esto, fascinados por lo que han visto. O han enloquecido, al no saber si lo que muestra es real o siquiera posible […]

El espejo será llevado a una nueva casa mañana, Harry, y te pido que no lo busques otra vez. Y si alguna vez te cruzas con él, deberás estar preparado. No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo. Ahora ¿por qué no te pones de nuevo esa magnífica capa y te vas a la cama?

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

Antes de marcharse a su habitación, Harry le pregunta al profesor Dumbledore qué era lo que veía él cuando se paraba frente al espejo. La respuesta de Dumbledore fue: calcetines de lana.

—Uno nunca tiene suficientes calcetines —explicó Dumbledore—. Ha pasado otra Navidad y no me han regalado ni un solo par. La gente sigue insistiendo en regalarme libros.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

Harry no se dio cuenta en aquél momento cuán profunda había sido su pregunta para el profesor. Y nosotros tampoco…

En cuanto Harry estuvo de nuevo en su cama, se le ocurrió pensar que tal vez Dumbledore no había sido sincero. Pero es que, pensó mientras sacaba a Scabbers de su almohada, había sido una pregunta muy personal.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 12 «El espejo de Oesed»

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Potterhead desde hace 18 años – y sumando. No soy bueno para escribir descripciones de mi mismo.