Chapter_005

A trece días del gran dia donde celebraremos el 20 aniversario de la publicación de “Harry Potter y la Piedra Filosofal”, hoy en nuestro especial recordando los capítulos de este libro nos toca el momento en el que Harry descubre por primera vez el mundo de los magos: el momento en el que ingresa al Callejón Diagon.

Harry permaneció sentado pensando en aquello, mientras Hagrid leía su periódico, El Profeta. Harry había aprendido de su tío Vernon que a las personas les gustaba que las dejaran tranquilas cuando hacían eso, pero era muy difícil, porque nunca había tenido tantas preguntas que hacer en su vida.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 5 «El Callejón Diagon»

Harry aún no puede creer que haya descubierto la verdad sobre quién es en realidad. Tenía muchas preguntas en su cabeza y no encontraba forma de poder preguntar todas y cada una de ellas. Esa mañana despertó con Hagrid.

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Estaba ansioso por recorrer Londres en búsqueda de todo el material escolar que debía tener antes de comenzar las clases en Hogwarts.

Los alumnos de primer año necesitarán:

— Tres túnicas sencillas de trabajo (negras).

— Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.

— Un par de guantes protectores (piel de dragón o semejante).

— Una capa de invierno (negra, con broches plateados).

[…]

—¿Podemos comprar todo esto en Londres? — se preguntó Harry en voz alta.

—Sí, si sabes dónde ir —respondió Hagrid.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 5 «El Callejón Diagon»

Harry nunca había estado antes en Londres, asi que no conocía la ciudad demasiado. Hagrid lo llevo al centro de la ciudad y entraron en un oscuro y lúgubre bar. De inmediato, todos reconocieron a Harry y lo saludaban con fuerza, como si se tratara de toda una personalidad (y lo es que era, al menos en el mundo de los magos). Allí, Harry conoce a Quirinus Quirrell, quien sería su profesor de la materia Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts. Luego de un breve saludo con el tartamudo profesor, continuaron caminando hacia algún lugar.

Llegaron a  un pequeño cuarto, con una pared de ladrillos enfrente. Hagrid tomó su paraguas y golpeó algunos de los ladrillos, como siguiendo una secuencia. Inmediatamente después, los ladrillos comenzaron a moverse de un lado a otro para formar un arco. Del otro lado, una calle angosta pero concurrida con toda clase de magos y brujas vestidos con sus atuendos de mago.

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Habían llegado al Callejón Diagon.

Harry deseó tener ocho ojos más. Movía la cabeza en todas direcciones mientras iban calle arriba, tratando de mirar todo al mismo tiempo: las tiendas, las cosas que estaban fuera y la gente haciendo compras. Una mujer regordeta negaba con la cabeza en la puerta de una droguería cuando ellos pasaron, diciendo: «Hígado de dragón a diecisiete sickles la onza, están locos…».

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 5 «El Callejón Diagon»

Al llegar al final de la calle se encontraron con un banco que en la puerta tenía un gnomo, ingresaron y Hagrid pide ingresar a la bóveda de Harry, además de pedir el permiso para acceder a una bóveda extra donde se encontraba “algo que debía retirar de allí”. Harry se llevó una gran sorpresa cuando descubrió que sus padres le habían guardado un gran montón de dinero de magos para poder estudiar en Hogwarts.

Griphook

¿Había algo más que no supiera? Sí. Y Draco Malfoy se encargó de generarle más preguntas cuando Harry fue a comprar su túnica a la tienda de Madame Malkin.

Realmente creo que no deberían dejar entrar a los otros ¿no te parece? No son como nosotros, no los educaron para conocer nuestras costumbres. Algunos nunca habían oído hablar de Hogwarts hasta que recibieron la carta, ya te imaginarás. Yo creo que debería quedar todo en las familias de antiguos magos. Y a propósito, ¿cuál es tu apellido?

Draco Malfoy, Cap 5 «El Callejón Diagon»

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Al salir de la tienda de Madame Malkin, Harry va a Ollivanders en busca de una varita mágica. Y, como si Draco no hubiese generado suficientes dudas en Harry, la varita que lo escogió comparte el mismo núcleo de plumas de fénix de la varita de quien mató a sus padres.

Recuerdo cada varita que he vendido, Harry Potter. Cada una de las varitas. Y resulta que la cola de fénix de donde salió la pluma que está en tu varita dio otra pluma, sólo una más. Y realmente es muy curioso que estuvieras destinado a esa varita, cuando fue su hermana la que te hizo esa cicatriz.

Señor Ollivander, Cap 5 «El Callejón Diagon»

Al salir de la tienda, Harry recibe una lechuza como regalo por parte de Hagrid por su cumpleaños,  a la que llamó Hedwig.

Luego de pasar toda la tarde en el callejón comprando los elementos para el colegio y hamburguesa cortesía de Hagrid —, Harry recibe un boleto para ir a tomar el tren el 1 de septiembre a la estación King’s Cross. El Expreso de Hogwarts saldría ese día a las 11 de la mañana desde el andén 9 ¾.

Hagrid ayudó a Harry a subir al tren que lo llevaría hasta la casa de los Dursley y luego le entregó un sobre.

—Tu billete para Hogwarts —dijo—. El uno de septiembre, en Kings Cross. Está todo en el billete. Cualquier problema con los Dursley y me envías una carta con tu lechuza, ella sabrá encontrarme… Te veré pronto, Harry.

El tren arrancó de la estación. Harry deseaba ver a Hagrid hasta que se perdiera de vista. Se levantó del asiento y apretó la nariz contra la ventanilla, pero parpadeó y Hagrid ya no estaba.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 5 «El Callejón Diagon»

¿Qué recuerdas de este capítulo de la saga?

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Potterhead desde hace 18 años – y sumando. No soy bueno para escribir descripciones de mi mismo.