Chapter_003

Faltan sólo quince días del 20 aniversario de Harry Potter y la Piedra Filosofal, un acontecimiento que celebraremos entre todos los Potterheads con estos especiales diarios en donde analizamos cada uno de los capítulos de este libro. Hoy es el turno del tercer capítulo: “Las cartas de nadie”.

La fuga de la boa constrictor le acarreó a Harry el castigo más largo de su vida. Cuando le dieron permiso para salir de su alacena ya habían comenzado las vacaciones de verano y Dudley había roto su nueva filmadora, conseguido que su avión con control remoto se estrellara y, en la primera salida que hizo con su bicicleta de carreras, había atropellado a la anciana señora Figg cuando cruzaba Privet Drive con sus muletas.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 3 «Las cartas de nadie»

Tal vez este sea uno de los capítulos más reconocidos por los fans, y uno de los más terroríficos para los Dursley. Si el segundo capítulo del libro nos explicaba cómo los Dursley abusaban de Harry, en este se ejemplifica claramente cómo Harry sufre de esto.

Harry recibió un gran castigo luego de lo sucedido con la boa constrictor, por lo que tuvo que estar al cuidado de la Sra. Figg durante mucho tiempo. Un día de julio, Harry se entera que los Dursley lo habían inscripto en una escuela estatal porque “es lo que se merecía”, mientras Dudley era llevado al lujoso instituto donde su padre había estudiado: Smeltings – algo a lo que Harry ya estaba acostumbrado, pero que a los lectores nos llama la atención la forma en la que lo hacen. Harry, luego de haber recibido la noticia, es ordenado a que pase a recoger el correo.

Había tres cartas en la alfombra: una postal de Marge, la hermana de tío Vernon, que estaba de vacaciones en la isla de Wight; un sobre color marrón que parecía una factura, y una carta para Harry.

Harry la recogió y la miró fijamente, con el corazón vibrando como una gigantesca banda elástica. Nadie, nunca, en toda su vida, le había escrito a él. ¿Quién podía ser? No tenía amigos ni otros parientes. Ni siquiera era socio de la biblioteca, así que nunca había recibido notas que le reclamaran la devolución de libros. Sin embargo, allí estaba, una carta dirigida a él de una manera tan clara que no había equivocación posible.

Señor H. Potter

Alacena Debajo de la Escalera

Privet Drive, 4 Little Whinging

Surrey

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 3 «Las cartas de nadie»

Harry había recibido su carta de Hogwarts, aunque él no lo supiera. Tia Petunia al reconocer la carta se la entrega a tío Vernon, quien la rompe inmediatamente y asegura que la carta “era para otro chico” y que Harry estaba equivocado. Pero Harry sabía muy bien lo que había visto.

Cartas

Los días pasan y nuevas cartas aparecen de la nada: Entre los bujones, dentro de estantes, miles de ellas por todos lados. Esto enfurece a los Dursley, quienes terminan bloqueando el buzón para impedir que dejen más cartas.

Un domingo, tío Vernon hace notar que es su día preferido “porque no hay correo los domingos”, pero no sabía que su vida estaba por cambiar en ese momento. Privet Drive se había infestado de lechuzas. Cientos y miles de ellas.

Owl

Llegó el momento en el que la casa de los Dursley comenzó a temblar, luego de que Vernon se riera una vez más de que nadie podría enviarles nada ese día. El temblor era cada vez más fuerte hasta que, de un momento a otro, miles de cartas comenzaron a entrar a la casa por entre las ventanas, la chimenea e incluso debajo de la puerta. Los Dursley estaban desesperados.

Parecía tan peligroso, con la mitad de su bigote arrancado, que nadie se atrevió a contradecirlo. Diez minutos después se habían abierto camino a través de las puertas tapiadas y estaban en el coche, avanzando velozmente hacia la autopista. Dudley lloriqueaba en el asiento trasero, pues su padre le había pegado en la cabeza cuando lo pilló tratando de guardar el televisor, el vídeo y el ordenador en la bolsa.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, Cap 3 «Las cartas de nadie»

Los Dursley se mudan a un hotel para pasar la noche, pero fue en vano, una docena de cartas llega a la mañana siguiente para Harry. Los Dursley tomaron sus cosas y se pusieron en marcha otra vez. Pasó poco tiempo hasta que Vernon alquiló una casa en una roca en medio del mar. Quería asegurarse de no recibir más cartas. Algo quería evitar, pero Harry no sabía qué.

Vernon_Sea

Esa misma noche, Harry cumpliría once años. Llegó el momento, era medianoche. Harry se dispuso a pedir su deseo de cumpleaños, pero el mismo se vio interrumpido por un enorme estruendo que venía de la puerta. Se hizo un estruendo más y la puerta cayó. Detrás de ella, un gigante aparecía iluminado por los relámpagos de una gran tormenta. Harry estaba a punto de descubrir la razón por la cual los Dursley querían evitar que leyera las cartas. Para ellos, ya era tarde.

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Potterhead desde hace 18 años – y sumando. No soy bueno para escribir descripciones de mi mismo.