Desde que leímos “Harry Potter y la Piedra Filosofal”, hemos soñado con ir al andén nueve y tres cuartos, tomar un tren y viajar a Hogwarts (ya ni hablemos de la carta que nos llevaría a esta aventura). Pero, una vez allí, ¿qué lugares nos gustaría conocer? Todos, sin duda: el Gran Comedor, las salas comunes, el campo de Quidditch, las aulas de nuestros profesores favoritos, la cabaña de Hagrid, cada esquina; incluso, el despacho de Dolores Umbridge tiene su encanto con la pared cubierta de platos decorados con gatos.

Tras recorrer una vez más los siete libros y aprovechando la magia del número siete, contaré cuáles son los lugares que visitaría en Hogwarts, sin dejar de llevar el Mapa del Merodeador (seguro ya habrá otra oportunidad para perderse en el castillo).

1.- La sala común de Ravenclaw

Como casi cualquier lector, siempre he querido encontrar un rincón como la sala común de Ravenclaw. Un lugar en el que puedas sentarte cómodamente a leer con una vista espectacular de las montañas (no de estos tristes edificios y cables que me rodean en la ciudad) mientras bebes un té. Y para aquellas tardes en las que necesitas un poco de inspiración, un cielo estrellado en tu propio techo.

Además, entrar a este lugar es una gran forma de comenzar una aventura: poner a prueba tu inteligencia.

2.- La Sala de los Menesteres

Todo estudiante (y en sí cualquier persona) debería encontrar una Sala de los Menesteres. Un cuarto que se convierta en el espacio que necesitamos, un lugar para reunirnos a planear una rebelión, cuidar a amigos que tomaron más de una copa, ir al baño y esconder todos esos tiliches que queremos olvidar o perder. Especialmente me gustaría visitar la Sala de los Menesteres en ese momento. Ver todos los vestigios que han ido dejando las personas en Hogwarts, pues sería, a final de cuentas, como recorrer su historia.

3.- El Bosque Prohibido

Su nombre nos invitó a recorrerlo desde la primera vez que supimos de él. Me gustaría caminar en este bosque (pese al temor) y ver un montón de criaturas fantásticas: centauros, acromántulas, thestrals y, sobre todo, unicornios (larga vida a la magia). Contar con la guía de Hagrid sería de gran ayuda, sobre todo para tratar con las arañas gigantes.

4.- El despacho de Albus Dumbledore

Visitar los espacios de personas interesantes siempre es una gran experiencia. La decoración y los objetos siempre son una sorpresa. El despacho de Albus Dumbledore es como la casa de ese amigo que tiene un montón de maravillas: retratos antiguos (con historias que contar), un fénix, un pensadero, un sombrero que habla para decirnos a dónde pertenecemos, libros prohibidos y otros artilugios para asombrarse. Y justo a eso entraría: a fascinarme y, quizá, a platicar con el Sombrero Seleccionador.

5.- La biblioteca

No me perdería el aroma de las historias de la magia en un solo lugar. Libros, libros, más libros y silencio (con ayuda de Madame Pince). Imagino un montón de respuestas y explicaciones en un solo lugar, quizá más de las que necesito. Ojalá contara con la capa de invisibilidad para poder visitar la sección prohibida (cuánta magia tiene esta palabra). Además, con un poco de suerte, encontraría a Hermione Granger.

6.- El Gran Comedor

Iría a maravillarme, una y otra vez, con el techo, sobre todo con las velitas flotantes. Ver una Ceremonia de Selección debe ser una de las cosas más interesantes del mundo mágico: los anuncios, la división, el banquete, el reencuentro. Hasta una noche acampando en el Gran Comedor sería encantadora.

7.- La Cámara de los Secretos

Siento una excepcional fascinación por los fundadores de Hogwarts. Encontrar los vestigios de su magia y sus pasos por el colegio es una de mis partes favoritas de los libros: el Sombrero Seleccionador, la espada de Gryffindor, la diadema de Ravenclaw, la copa de Hufflepuff, el guardapelo de Slytherin, la estatua de Rowena Ravenclaw y, desde luego, la Cámara de los Secretos. Más allá de ver al basilisco (indirectamente y con un par de mandrágoras cerca, claro está), recorrería la Cámara buscando los detalles y las ideas que tenía Salazar Slytherin. Todos los detalles de serpientes.

Al final y al cabo, ya no necesitamos a Harry Potter o a Tom Ryddle, basta con haberlos escuchado hablar un poco de pársel.

Quedan muchos lugares pendientes, por supuesto. Pero éstos serían los lugares que yo correría a ver, esperando que Argus Filch no me atrape. ¿Qué lugares visitarían ustedes?

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Tal Hermione Granger, casi siempre estoy leyendo; también escribo, dibujo y sueño con dragones. A mis 28 años, llevo un niño interior que duerme en la alacena debajo de la escalera.